Abfracción Dental: Causas y Tratamiento

En palabras simples, la abfracción dental no es más que la pérdida del tejido de los dientes debido a fuerzas externas (soportan demasiada presión y se van erosionando). Muchos sitios intentan explicarnos con “facilidad” de qué se trata esta lesión, aunque todos terminan volviendo más complejo el asunto. Aprendamos un poco más acerca de la abfracción dental, por qué ocurre y qué puedes hacer para superarla.

Las nuevas generaciones traen consigo varias cosas dañinas: la primera y más importante, es que empezamos a olvidar los hábitos saludables más importantes. No sólo la dieta sana y el ejercicio, sino también cuidar de nuestros dientes.

La atención odontológica ha decrecido en la última época, y no hablamos de la estética (la cual si ha crecido), sino de aquellas personas que solían acudir al odontólogo sólo por una limpieza o mejorar su salud bucal.

¿Qué es la abfracción dental?

La abfracción dental es una alteración que afecta el “cuello” del diente, la porción donde se hace más delgado hasta llegar a la raíz. Para ser específicos, inicia en la transición entre la corona y la raíz, una región bastante lábil que se ve afectada por la tensión externa y la gran fuerza de masticación de nuestra boca.

Es un proceso crónico y progresivo que termina causando microfracturas y deteriorando tanto el diente como toda nuestra boca. Recordemos que todos tenemos fuerzas masticatorias distintas, algunos cambian incluso en frecuencia, duración y/o localización de aplicación. Por tanto, la severidad -e incluso el modo de aparición- será diferente de paciente en paciente.

Microfracturas evidentes a nivel del cuello dental

Lo cierto es, que el cuello es lo que termina siendo más afectado y se hace propenso a la fractura total. Por esto, el tratamiento puede ser tan variado, desde manejo simple y prevención hasta la reestructuración bucal (coronas o puentes).

Causas de la abfracción dental

Hay tres cosas importantes que podemos mencionar sobre el origen de las abfracciones, cada una tiene un sustento científico diferente, aunque todas están consideradas como posibilidades en esta patología.

Contactos de alto impacto

En ciertas ocasiones, se le pudiera atribuir la causa a fuertes contactos en el lado de los dientes que están bajo una función de grupo específica, especialmente en los movimientos laterales. Estos son casos particulares y no ameritan una enfermedad o alguna otra lesión de trasfondo.

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Tensión oclusal anormal

La distribución de la fuerza en nuestra boca es un tema delicado. Morder apropiadamente es necesario, y cuando no podemos hacerlo, uno de los problemas que puede aparecer es la abfracción. Al no ser correcta la mordida, la tensión recae con mayor impacto sobre uno u otro diente, conllevando a la posible fractura del cuello de la pieza.

Defectos cervicales previos

También existe la posibilidad que esa zona específica ya hubiese estado débil. Ya sea por un traumatismo u otra cuestión, cualquier lesión que debilite la zona de transición puede favorecer la aparición de la abfracción.

Lo cierto del caso es que en inicio lo que hay es una deformación del recubrimiento del diente llamado dentina, además de la aparición de ciertas grietas dada la pérdida localizada de los tejidos. Esta pérdida se debe casi enteramente al exceso de presión que carga el diente, lo que hace que poco a poco vaya debilitándose y permitiendo que las grietas progresen hasta llegar a la fractura.

Bruxismo

Es importante de igual modo que su profesional constate que no existen algunos otros hábitos dañinos como el bruxismo o alguna patología que promueva, discretamente, el aumento de la tensión sobre sus dientes, incluso si usted no se da cuenta. El bruxismo, sin duda, es uno de los más vinculados a la abfracción.

Determinados patrones faciales o “tipos de cara” tienen la disposición muscular y esquelética para morder con mucha más fuerza de los normal. Si ha eso sumamos el hecho de algún hábito para funcional como el bruxismo, puede darnos como consecuencia las abfracciones dentales.

tipos de cara o patrones faciales
1. Braquifacial (Mordida muy fuerte) 2. Dolicofacial (Mordida débil) 3. Mesofacial (Mordida normal) Fuente: http://riul.unanleon.edu.ni

Tratamiento: Dándole descanso a sus dientes

La terapéutica va a depender de varios factores:

Al inicio del problema

En inicio, cuando está en las primeras etapas, lo más probable es que no se realice una restauración dental o se implemente algún procedimiento importante, lo más probable es que se maneje con un tratamiento conservador.

Este sólo busca determinar el avance real de la lesión y estimular la remineralización a través del uso de preparados con flúor o clorhexidina.

En daño evidente

Una vez que hace falta aplicar la restauración, porque el diente ya está afectado considerablemente, lo que se busca es, a través de diversos materiales, restaurar la biomecánica bucal. Hay muchas opciones y su especialista es quien debería indicarle la apropiada, sin embargo, le podemos adelantar que se pueden usar varios tipos de resinas y la guarda oclusal.

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Guarda o férula oclusal

Por último, como siempre, también está la reconstrucción. Cuando ya no hay más por hacer y la afectación dental es demasiado grande, sólo queda sacar la pieza e intentar reconstruir su boca para que no se vea afectada a futuro por otras fuerzas. Esta es la última opción, y no por eso es la más común. Lo más frecuente es el uso de las resinas, usualmente con eso basta para alcanzar la mejoría del paciente.

Restauración de las abfracciones dentales

Sobre el autor:

Dra Mercedes Daza

Dra Mercedes Daza

Es Cirujano Dentista de profesión, ha realizado diferentes cursos de actualización y cuenta con un post grado en estética dental.

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